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I'm Diego Fernández and I work as a web developer at Simplelogica instead of design games sitting on my sailboat.

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16 July 10

Reblogged: teletexto

8 April 10

¿A qué se parece la guerra?

Parece que estamos en un centro comercial pero, al entrar por una puerta, el interior se asemeja más al de una especie de torreón con escaleras que ascienden alrededor de un enorme hueco por dónde caen plantas colgantes.

Huimos de una muchedumbre que la aclamaba por ser algún tipo de aristócrata.

Una vez dentro observamos por una de las ventanas cómo la gente grita para que salga. Cantan y vitorean pero, poco a poco, las letras ya no son más que mofas y absurdas rimas.

Al final la gente se dispersa.

Por una puerta entra un viejecito con un atuendo parecido al de un monje tibetano.

Para ser tan anciano se mueve muy rápido. Corre hacia donde está ella, hablando en japonés. A ella se le llenan los ojos de lágrimas. Cuando intenta hablarme yo sólo acierto a hacerle una breve reverencia tal y cómo creo que se saludan los orientales. Se da cuenta de que no entiendo lo que dice y se vuelve a dirigir a ella con tono desaprobador.

Se sientan en lo que parecen los bancos de un anfiteatro romano. Ella lleva brackets en los dientes.

- ¿Desde cuándo hablas japonés?

- Ya te lo he dicho.

- ¿Quién es él?

- Es mi hermano gemelo. Tiene 88 años.

Los ojos se le vuelven a llenar de lágrimas y esta vez yo también me pongo triste.

Por delante mío pasa un hombre con un túnica blanca. Tiene toda la pinta de un antiguo filósofo griego, pero lleva gafas para ver de cerca y tiene la cara de Sean Bean. Lee un libro y yo siento que es alguien muy importante. Me infunde un tremendo respeto. Es un emperador, un general o algo así. Lee un libro y sé que se va.

Lo llamo aunque no sé su nombre. Le tiendo la mano y cuando él hace lo propio, llevo una rodilla al suelo e inclino la cabeza. No veo bien por culpa de las lágrimas.

Se rie, pero no me molesta. Al contrario. Me llama Romeo y me cuenta las cosas que ha visto: coronaciones de reyes, caídas de imperios, batallas,…

Entonces me pregunta: “¿A qué se parece la guerra?”

De repente me doy cuenta de que un grupo de hombres vestidos de legionarios romanos detrás de él.

- ¿A qué se parece la guerra?

 - A la gente - contestan.

- A la gente - repito.

- Eso es. Ahora vete a la guerra y cuéntaselo a todo el mundo.

Tags: dreams
17 December 09

“Yo jugué al Doom”… pues va a ser que no

Me jode sobremanera que cada vez que hablo de algo que amo tanto como los videojuegos sea envenenado. Hoy escribo esto en un torpe y fútil intento por desmitificar el absurdo que supone que a un montón de gente se le llene la boca de hablar del producto más famoso de Id Software sin haberlo catado en su puta vida.

Mirad niños, lo mismo que ocurre con el agujero negro de los 80 que parece haberse tragado todos los recuerdos y vivencias de un par de generaciones, sucede con ciertos “hitos” del entretenimiento electrónico.

En este caso existe el raro fenómeno de que, en la actualidad, la mayor parte de gente que habla de videojuegos más allá del “Pro” y la “Play”, dice haber jugado al Doom. A veces parece que no sólo jugó, si no que lo recibió, cual espíritu santo, de los propios Carmack y Romero.

Para los que estén leyendo esto y de verdad de la buena hayan jugado al Doom, les aconsejo que dejen de leer y aprovechen su tiempo en cosas infinitamente más interesantes. Para los que además lo hayan jugado ANTES que el Doom 2 les invitó que además me lo expliquen.

Y es que ese es el quid de la cuestión: lo mismo que los 80 parecen haberse tragado la primera mitad de los 90, el jodido Doom parece haberse tragado a su hermoso y mejorado hermano, el Doom 2.

Porque, amiguitos, aquí en este nuestro gran país el Doom se jugó más bien poco y todos vuestros húmedos recuerdos de interminables jornadas pasilleras ventilado monstruos con una recortada pertenecen al Doom 2, juego con infinita más penetración en España que el primer capítulo de la saga. Es más, es harto más probable que se haya jugado al Wolfenstein que al puñetero Doom. Al menos, repito, antes que al Doom 2.

Por cierto y aprovechando que el Tajo pasa por Boston cuando en 1994 salió el Doom 2 y “todo el mundo” estaba corriéndose de gusto, pasaron por alto el puto System Shock que, dicho sea de paso, es más relevante para la historia real de los videojuegos que todos los Dooms juntos.

haletomarporculoya

Themed by Hunson. Originally by Josh